sábado, 27 de diciembre de 2025

Harry Bosch y Renée Ballard

Michael Connelly es, probablemente,  el mayor autor de novela negra de los últimos años. Un escritor de estilo sencillo y naturalista,  de hechuras clásicas. Demasiado prolífico,  quizá.  Pero con buen instinto para la verosimilitud en sus ficciones. La novela negra sigue siendo, desde sus inicios,  el mejor escenario para radiografiar los defectos de lo social,  las trampas del sistema, sus excesos y oscuridades.


El detective Hieronymus Bosch tiene como modelo,  como es evidente, al Philip Marlowe de Raymond Chandler. No obstante,  a qué viene citar el nombre de un reconocido pintor flamenco. En mi opinión,  Connelly intensifica a Philip Marlowe,  lo barroquiza y, tal vez, lo convierte, encarnado en Harry Bosch, en un moralista mayor.  El detective Bosch,  desde su atalaya en una colina,  divisa toda la ciudad de Los Angeles, como un súper héroe de corte realista.  Su labor es discernir el bien y el mal,  la luz y la oscuridad. A menudo se impregna de lo malo, se ensombrece.  Afectado por la barbarie,  muchas veces parece actuar como venganza. ¿A qué se puede parecer el escenario de un crimen si no a la oscura fantasía del moralista pintor flamenco?


La referencia ineludible aparece en la fiscal Honey Chandler. La implacable abogada apodada "Dinero".


Renée Ballard aparece como contrapunto a Bosch.  Él es rudo y huidizo,  vive en lo alto de una colina,  observándolo todo "a vuelo a pájaro". Ella es delicada, pero igualmente tormentosa.  Vive,  al contrario,  junto al mar. ¿Es la detective Ballard un nuevo homenaje de Connelly,  esta vez al escritor J. G. Ballard? Al fin y al cabo J. G. Ballard es un moderno El Bosco, un moralista nuevo, de todo el aparataje moderno: las catástrofes naturales y los accidentes aéreos,  los males de la velocidad y las taras de los sueños científicos.  Es conocido que Ballard adoraba el surrealismo y no es descabellado pensar su afinidad por las fantasías de El Bosco.  ¿Qué representa,  por tanto, la detective Ballard en el universo policial creado por Michael Connelly? ¿Será una especie de actualización en clave femenina del moralista Connelly? ¿Se cansó Connelly de representarse como el duro y amargado Philip Marlowe?

martes, 9 de diciembre de 2025

Jandek y The Residents

Un artículo en algún diario online que todavía ofrece literatura gratuita advierte de la homogeneización de la crítica cultural.  No hay independencia,  no existe apenas el disenso. Al contrario,  existe una mena de consenso mundial en torno a productos como Lux, de Rosalía,  o Sirat,  de Oliver Laxe. 


Si la crítica ha perdido vigencia y sentido (crítico), el gusto de la gente viene determinado por el artilugio,  la máquina,  el algoritmo.  ¿Cómo conformarse con ello? Al adolescente que tengo en casa le cuesta entender que haya habido otra cosa. El algoritmo le manda canciones y él las consume, sin más.  


Buscaba yo las cosas de un músico antiguo,  Jandek.  Y tras la segunda tonadilla, el algoritmo me envía un resorte estruendoso del grupo musical The Residents.  Qué tendrá que ver Jandek con The Residents.  Quisiera ponerle cara al algoritmo para poder preguntarle qué asociación de ideas le ha llevado de uno a lo otro,  por qué se le ha ocurrido esta recomendación.  ¿Es por el anonimato de los músicos? ¿Han compartido una época,  un ambiente musical? ¿Han coincidido en algún concierto?


Pero el algoritmo calla. Va a la suya.  Impone un criterio que a veces es obvio,  a veces misterioso.  Como en una cárcel,  uno no puede dejar de imaginar alguna maniobra para poder escapar. 

sábado, 6 de diciembre de 2025

1317. Mi enfermedad requiere un enfoque colaborativo. 

 1318. Se alcanzó ayer un acuerdo para no seguir comprando. 

1319. Los últimos días ha negado cualquier opción de fuga. 

Kathy Acker y el aborto

Un aborto es un rechazo,  bueno es saberlo.  También puede entenderse como desvío o deformidad.  Valga deformidad como desvío de la forma. 

En estos tiempos nos hace falta Kathy Acker.  Más allá de la lectura coyuntural de sus ficciones.  Del mismo modo diría que nos hace falta Thomas Bernhard,  más allá de sus diatribas contra el nacionalismo austriaco. 

Bernhard era culterano.  Acker prefería estereotipos mundanos.  Ambos pueden servirnos de guía,  aún ahora,  para identificar  y deshacernos de las estructuras del deseo,  que nos atenazan desde las atalayas del poder más infame. 

El aborto es, según Acker, una imagen detestable del amor.  No amarás,  dice Acker.  

No obstante,  frente a estos dos modelos. Acker, Bernhard.  ¿Cómo esquivar la más pura misantropía?

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.