jueves, 14 de marzo de 2019

(Acerca de Nick Kyrgios y Bartleby)

El escritor barcelonés Enrique Vila-Matas tiene un librito titulado "Bartleby y compañía" sobre el mundo de los escritores que el propio Vila-Matas apoda "bartlebys". Los escritores bartlebys son escritores que, como dice el artículo, tienen fama de escritores pero no tienen obra. O abandonaron la escritura o los avatares de la vida les impidió desarrollar su escritura.

Bartleby es un personaje de una novelita corta de Melville. Es un escribiente que siempre que recibe el encargo de escribir algo contesta, displicente: "Prefiero no hacerlo". De ahí que Vila-Matas lo eligiera como metáfora del escritor sin obra; que, considerándose escritor, "prefiere" no escribir.

El gran ejemplo de escritor displicente fue el suizo Robert Walser. Walser dejó de escribir prematuramente, sin haber logrado apenas ningún éxito con sus escasas publicaciones. Se dedicó a, simplemente, pasear por los alrededores de un sanatorio en el que vivió recluido. Hoy es considerado un genio literario, a la altura de Franz Kafka, otro genio displicente.

El tenis exige logros. Logros materiales. En el campo de las artes, un escritor o un artista puede ser toda su vida un desgraciado y reivindicarse su obra después de muerto. En el deporte esto no es del todo posible. No obstante, sí que hay tenistas que, siendo durante su vida tenística grandes fracasados, a mi modo de ver sí merecen reivindicarse. Mi favorito es Miloslav Mecir. Todavía busco vídeos de partidos de Mecir en Youtube. Y todavía me maravilla la manera que tenía Mecir de manipular a sus rivales. Su absoluta "facilidad". No ganó casi nada; pero dejó una sombra dibujada en Youtube que vale como una gran obra de arte.

Cuando al final de su vida otros escritores visitaron a Robert Walser para intentar convencerle de que volviera a escribir, alegando que su obra se había revalorizado, el escritor suizo contestaba siempre que "prefería no hacerlo". Murió solo, durante uno de sus paseos. No era cierto que hubiera dejado de escribir. Con una escritura en miniatura (microgramas) dejó poemas y cuentos en los márgenes de otros libros o revistas. Hoy, lo editores todavía tratan de descifrar servilmente sus microgramas.

Es posible que Kyrgios no llegue a lograr nada importante. Pero desmontar las todopoderosas guardias de los Nadal, o Djokovic, o Federer, y hacerlos parecer, aunque en ocasiones limitadas, unos desconcertados principiantes, bien merece una mención honorífica, como un "bartleby" del tenis. Que prometiendo mucho, simplemente "prefiere no hacerlo".

lunes, 4 de febrero de 2019

¡Extraordinaria paciencia de las cosas!

Este hermoso lugar desfigurado con una ristra de edificios suburbanos—

Que hermoso cuando lo vemos por primera vez,

Campo ininterrumpido de amapola y lupino amurallado con acantilados límpidos;

No hay intrusión sino dos o tres caballos pastando,

O unas cuantas vacas lecheras que frotan sus flancos en los afloramientos rocosos—

Ahora ha llegado el engranaje de la civilización: ¿Importa algo?

Nada, vagamente. Tienes todo el tiempo del mundo. Sabes que la gente es una masa informe.

Todo se magnifica al instante y con el tiempo menguará, y todas

Tus obras se disolverán. Mientras tanto, la imagen de la belleza prístina

Brilla en el granito.

Cierto, como que el océano infinito sube por nuestro acantilado.

Debemos mantener apartadas nuestras cabezas de nosotros mismos;

Debemos deshumanizar ligeramente nuestras opiniones y tener fe.

Como la roca y el océano de los que fuimos hechos.

domingo, 6 de enero de 2019

(Acerca de la victoria de Roberto Bautista Agut sobre Novak Djokovic)

Acabo de ver los highlights de la victoria de Bautista sobre Djokovic. Es curioso. Ambos tienen un juego muy parecido; golpes planos desde la línea de fondo y a mover al rival. Bautista juega un poco más retrasado. Ambos no juegan a darle muy fuerte sino que aprovechan la velocidad del rival. Supongo que esto desconcierta un poco a Djokovic. Bautista, además, ha jugado con mucha paciencia, sin desesperarse en los intercambios largos. El revés de Bautista es infinitamente inferior al de Djokovic; suele ir muy flojo y falla mucho por ahí; pero en este partido le ha funcionado, incluso ha obtenido puntos ganadores de revés. Pero la clave es el drive de Bautista; un golpe del que me declaro fan absoluto. Lo pega plano y con empuñadura este. Djokovic también lo pega bastante plano, pero con una empuñadura mucho más cerrada: una oeste muy cerrada. La empuñadura oeste es para liftar. Si le pegas plano tienes que corregír el movimiento con la muñeca y el codo; y si quieres variar de dirección tienes que colocar el cuerpo, de manera que cuesta mucho amagar el golpe. Bautista, al contrario, varía muy bien la dirección de la bola con su derecha, sin variar la postura del cuerpo. En muchas ocasiones se le veía a Djokovic descolocado, sin la capacidad de leer correctamente por dónde le venía la bola.

Algo que nunca he entendido del juego de Djokovic es por qué utiliza una empuñadura tan cerrada, con el drive, cuando sus golpes son planos. Supongo que este tipo de empuñadura le proporciona seguridad y por supuesto tiene un físico muy elástico, que le permite gesticular mucho con el cuerpo a la hora de golpear, pero son ganas de complicarse la vida. Por ese lado, el juego de Djokovic resulta muy poco natural. No hay más que ver la forma de golpear el drive de Connors, el abuelo tenístico de Djokovic. Aquello era -aparentemente- fácil.


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