domingo, 21 de junio de 2026

Rothenberg y Nauman

Susan Rothenberg y Bruce Nauman son mi pareja favorita del mundo del arte.  Tienen algo muy difícil,  en mi opinión.  Ninguno de los dos ha fagocitado artísticamente al otro. 


Admiré mucho a Nauman,  y lo sigo admirando.  La obra de Rothenberg me ha entrado poco a poco. Yo me aficioné a la pintura que derivaba de la fotografía.  Rothenberg parecía quedar anclada en los expresionismos de los ochenta. Poco a poco se ha hecho evidente su alcance conceptual y, digamos,  metafísico. Algunos de sus dibujos y cuadros parecen una versión pictórica de las instalaciones de Nauman. Fragmentos de cuerpos de humanos o animales en disposiciones que parecen evocar extraños rituales.  Como las pirámides o ruedas de animales de Nauman. 


¿Fue Rothenberg la inductora de la obra de Nauman o, al contrario,  fue Nauman inspirador de los cuadros de su mujer? En otra época,  el hecho de que Rothenberg usara pintura al óleo quizá pareciese retrógrado o excesivamente tradicionalista.  Hoy ya da un poco igual.  Su escueta narrativa casa perfectamente con la histeria conceptual de su compañero. Flexiones y gestos geométricos. Extrañas gimnasias que parecen querer medir el espacio que las circunda. 


Mujer menuda,  no quiso adscribirse al gesto poderoso y rotundo,  de brocha gorda, de alguno de sus contemporáneos. Prefirió el pincel nervioso e insistente,  que otorga ese aspecto trémulo a sus composiciones. 


He encontrado alguna fotografía de la pareja,  pero muy poca información de su relación personal.  ¿Cómo fueron? Que se deduzca cualquier cosa de la relación complementaria de la obra que han dejado...







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