viernes, 22 de noviembre de 2013

Este es el punto más interesante de Rutinas y adicciones, la autobiografía de alguien que no se está hundiendo, por más que en algún momento lloriquea por varias cosas, todas ellas sin importancia como él mismo reconoce, pero que se ha propuesto saber que jamás echará a volar.

Construye un narrador con el que no simpatizas, no odias, pero al que más o menos comprendes.

Por un lado tienes a un narrador con familia que te habla de su mujer y su hijo con una frialdad pasmosa, acorde con el tono del personaje. Es más, sólo se refiere a ellos por sus iniciales y sólo muestra algo de amor por su hijo en el temor a que enferme gravemente. Pero, de repente, nombra a un profesor, sólo uno, y habla con él y muestra cierta simpatía. Se diría que es porque ve en él su futuro yo, pero no queda para nada claro.

Así que la abulia, el aburrimiento, cierta náusea sartreana son la constante pero, he aquí la gracia, sin ningún agujero a la vista.



http://www.cultudelia.com/rutinas-y-adicciones-de-jose-morand/

1 comentario:

  1. un buen proyecto literario. otra cosa es realizarlo, claro

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