viernes, 18 de marzo de 2016




Compro un libro a ciegas; después de hojearlo en una feria. Una publicación vieja, de los ochenta. Una novelita corta; de aspecto corrosivo y licencioso. Normalmente, cuando siento esta clase de enamoramiento súbito por un libro en los confines de una librería ambulante, desenfundo el teléfono y busco algo en internet, algún dato que me advierta de algo, de que esta cosa no merece desembolsar el dinero que se me pide. Nuestros placeres, se titula. El autor, un tal Pierre-Sebastien Heudaux. No se dice nada de Pierre-Sebastien en la solapa; que nació en 1955, poco más. En la foto dedicada al autor, un hombre joven se cubre el rostro con ambas manos. No encuentro nada en internet. Compro el libro.

En casa, ya con más calma, busco información sobre el libro. Se trata de una primera novela; firmada con seudónimo. El escritor se llama en realidad Mathieu Lindon. Firmó con un nombre falso obligado por su propio padre, que a su vez fue su primer editor. Jerome Lindon, el padre, fue el editor en Francia de Samuel Beckett, Alain Robbe-Grillet y Claude Simon, entre otros. En algunos lugares de internet, se dice que Jerome tuvo una actitud pudorosa y conservadora al evitar que se asociara su propio apellido (y el de su hijo) con los contenidos de una novela provocadora e inmoral como la que pretendía publicar el joven Mathieu.

La novela es de gran calidad, Mathieu; digna de publicarse en una gran editorial como la nuestra. Pero te has pasado de la raya hablando de sexo homosexual y drogas, y mierda; ¿para qué hablar de toda esa mierda? Vamos a publicarla pero no con tu nombre. No quiero que se sepa que todo eso lo ha escrito mi hijo, le diría Jerome a Mathieu.

El joven Mathieu era amante de Michel Foucault. Jerome también editaba cosas de Foucault; pero el editor sentía cierto recelo hacia el filósofo. Al fin y al cabo, se estaba follando a su hijo.

Mathieu, con el tiempo, se convertiría en un importante periodista y crítico literario. Publicaría otras novelas licenciosas. En posteriores ediciones, Nuestros placeres aparece firmado con su verdadero nombre. En 2011, publica Lo que significa amar; un libro dedicado a su relación con Michel Foucault. Recibe un importante premio por ese libro.

En el entierro de Foucault, Jerome admite entender la tristeza de su hijo. Jerome compara la admiración que Mathieu sentía por Foucault con la que él mismo sintió, algunos años atrás, por Samuel Beckett.


5 comentarios:

  1. No sé..., parece una versión menor de Genet.

    ResponderEliminar
  2. una versión pija de Genet, diría yo... o una versión sofisticada de la familia Marías: al fin y al cabo los Lindon se movieron en las alturas estratosféricas de la cultura francesa de los años 50 y 60...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Me lo temía!, un Genet pijo o para pijos, sin el toque canalla proleta o lumpen: vomitivo

      Eliminar
  3. yo lo veo mas como una clase de continuador de la tradición surrealista francesa, una cosa intelectualizada y no tanto vitalista, menos comparable con Genet que con Bataille, por ejemplo... aunque muy hijo de papá y muy pijo, y, si tú quieres, vomitivo...

    a mí me llama la atención una cosa así en los 80 (me refiero a su libro "Nuestros placeres")... parece mas propio de décadas anteriores

    tiene otros libritos en esa línea ("Prince y Léonardours", sobre un par de críos perversos), aunque no te va a interesar si no es para provocarte el vómito

    ResponderEliminar
  4. Entonces tienes esa habilidad, encontrar aquellos seres desterrados. Me encantan tus escritos. Yo tengo un blog de poesía, y es así como te conocí. Mis poemas son muy ocasionales . Suceden, a veces. Pero cuando entro a blogspot lo primero que hago es buscarte y leerte. Saludos : lamasana62@gmail.com

    ResponderEliminar

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.